B​.​F​.​E​.​30 – COÀGUL “La Forja Centrípeta” LP (Sold Out)

B.F.E 30 – 250 copies
13 euros / Sold Out


“La Forja Centrípeta” is a sonic support by which the listener can “forge” his or her spirit, going from the outside into the inside. It consists of five sonic spells, conceived and composed by Marc O’Callaghan in Easter 2014 between Barcelona and Picanya.
The first four ones, which are contained in the fisrt side of the record, equeal to the four ages of mankind. But more than four ages in the historical sense of the development of human kind, in this case they are concieved more like four different states of being.
Four possible stadiums in which the listener can enter by meditating on each spell. It begins with the most materialistic age, the iron age (which is the age in which we live today at this moment of history, aswell as the default state of being in which a common human lives these days); and ends ate the very core with the most spiritual age, the golden age. The length of each spell is in proportion with the mathemathics of the traditional division from the Vedic doctrine of the four yugas. The last spell, which occupies the whole second side of the record, is an incarnation of the new city, which is another name for the heavenly city of the New Jerusalem that shall descend unto earth at the end of the Apocalypse. Thus when the four ages are finally consumated, we are ready to enter the holy city, where all things are each one in its very right place and distributed in absolute cosmic harmony.
The twelve stanzas of this long spell equal to all that is twelve: the zodiac, the precious stones, the fruits of the tree of life, the angelic typologies, the months of a year, the prophets, et cetera. The first side of this vinyl symbollically equals to the circular shape, and the second one equals to the square shape. So all in all, “La Forja Centrípeta” is a big sonic tool that can be magickally used to achieve what the hermetists rightly called “the squaring of the circle”.

The whole five songs were performed by Marc O’Callaghan and recorded and mastered by Daniel Muerte during May 2014 at La Cova de la Bèstia, Barcelona.
All artwork conceived and drawn by Marc O’Callaghan during January 2015. The inlay photo was taken by Adriana Petit in February 2015 at the Bronze Bureau, Barcelona.

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marc coagul

Coàgul puede asociarse con el lado más ritualista y esotérico de la música industrial. Sin embargo, numerosas particularidades ponen de manifiesto una singladura propia, individual, que recomienda ciertas reservas. En primer lugar, los ritmos abrasivos y minimalistas se hibridan de manera extraña con una inclinación al formato de canción, con una suerte de pulsión melódica, nunca consumada, que desvían el género hacia territorios de algún modo próximos al pop rock. Pero la heterodoxia no termina ahí. Por si no fuera ya bastante osado hacer música industrial cantada en catalán, Coàgul se aparta del habitual crowleyanismo y del Left Hand Path de bandas clásicas como Psychic TV, Coil o Current 93, para inscribirse más bien en el pensamiento perennialista de René Guénon. Añádase a esto, como elemento inseparable de su música, una obra gráfica, primitivista y elegante a la vez, cuya marcada impronta dionisíaca lo aleja categóricamente de cualquier veleidad New Age, así como todo un entramado de complejas correspondencias enraizadas en las viejas ciencias tradicionales, y entonces se tendrá algo así como el contexto categorial general en el que adquiere sentido la totalidad del trabajo de Coàgul y éste su segundo LP La Forja Centrípeta.
Un disco temático, fuertemente conceptual, que gira – nunca mejor dicho – en torno a la doctrina de las cuatro edades del mundo perteneciente a la antiquísima tradición hindú de los Vedas. Según ésta, nos encontramos en el final de la cuarta y última etapa, la de Hierro, la edad sombría, preapocalíptica. Último estadio, el más materialista y bajo en el proceso de degradación y alejamiento de la supuesta plenitud en la que el hombre fue creado originariamente, que terminará, según tradición cristiana, con los estragos del Anticristo. Si los cuatro cortes sucesivos de la primera cara, correspondientes respectivamente a las cuatro edades de Hierro, Bronce, Plata y Oro, son dispuestos en sentido inverso al cronológico, es porque el disco se presenta como una suerte de invitación a hacer el camino regresivo, introspectivo, “centrípeto”, partiendo de la Edad actual, la de Hierro (de ahí el trabajo de “forja”), a través de los cuatro estados del espíritu que esas cuatro etapas significan a nivel microcósmico o subjetivo. Tras lo cual, dándole la vuelta al vinilo, el extenso tema que ocupa la cara B, deliberadamente iterativo, nos permite el acceso y residencia en la Jerusalén celeste, descendida, según el libro del Apocalipsis, sobre la Jerusalén terrestre al final de los tiempos, dando lugar con ello a un nuevo ciclo temporal.

100_9125-La-Forja-Centrípeta
En las letras, elaboradas por medio de correspondencias astrológico-alquímicas, resuena el antiguo pensamiento analógico medieval. De suerte que la repetición periódica de determinadas palabras y frases, jalonando hipnóticamente el itinerario cadencioso de los diversos cortes (en especial los dieciocho minutos de La Nova Ciutat), campanilla mediante, ritualizan de manera evidente la música y la remiten a aquellas formas de expresión de la piedad religiosa que tienen que ver con la letanía, el mantra e, incluso, por qué no, con las estaciones del Via Crucis (¿acaso no implica ese itinerario propuesto una dolorosa purgación, real o simbólica, del alma?). Entretanto, apuntes de música concreta, casi siempre abriendo y cerrando los temas, dejan caer, a veces no sin humor, las pertinentes indicaciones y sugestiones. Todo ello para no limitarse a la producción de un opus meramente musical. Porque Marc O’Callaghan cree en el poder operativo del sonido y de la música: según sus propias palabras, plantea las dos caras del disco como sendos respectivos “hechizos” destinados a tener su efecto iniciático sobre el oyente. Un poco a la manera de aquel primer EP de Coil How To Destroy Angels cuya escucha prometía el aumento de la energía sexual masculina. Más secularmente, Deleuze llamaría a esto un “dispositivo”: la disposición premeditada y coherente de la diversidad heterogénea de elementos, gráficos, discursivos y musicales, estrechamente interrelacionados en un todo, produce sentido, y produciéndolo, funciona, y funcionando, opera necesariamente algún efecto sobre su receptor. Así que, crédulo o incrédulo, salga más o menos ileso de la experiencia, el oyente no podrá dejar de admitir que los engranajes de La Forja Centrípeta funcionan, a la perfección, y eso es lo que cuenta.”

Daniel Sedcontra, Agosto 2015.